Quién tiene que cambiar?
La obediencia es una decisión, aunque no una opción, en la vida no podemos estar medio vencidos o medio maldecidos, muchos cristianos cuando les preguntas ¿Cómo estás?, ellos responden bendecidos, como algo que se debe decir y en ciertamente como algo que decir.


  Hable una Bendición
Nuestras palabras afectan el futuro de nuestros hijos, nuestras palabras tienen la misma clase de poder que ejercían las de Isaac. Debemos hablar palabras de aprobación y aceptación, palabras que animen, inspiren y motiven a nuestros hijos a alcanzar nuevas alturas.


  Conforme su Fe que le sea Hecho
Sin Fe es imposible agradar a Dios, no importa que hagas, si no tienes Fe, es imposible agradarlo. Puedes orar y ayunar todo el día, pero si no tienes fe, de nada servirá. La fe es pisar el primer peldaño, aunque no veamos la escalera completa.
  Concéntrese en su Dios.

La Palabra nos enseña que como el hombre piensa en su corazón, así es. Es tan importante como nos miramos a nosotros mismos, porque ésto es lo que va a determinar lo que podemos hacer en la vida.
Si crees que es un fracaso, así serás; si crees ser más que vencedor harás proesas para Dios. Nunca llegarás más allá de la imagen que tienes de sí mismo en su propia mente.
 Hay poder en lo que hablo.

La Palabra dice que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. También dice que lo que creo y hablo me será hecho. Por esto podemos ver que es muy importante lo que hablamos.
Al considerar ésto, debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que determina lo que hablo? La respuesta: ¡tus pensamientos! Tú eres lo que tú piensas. Tú etás estableciendo tu vida.